martes, 5 de agosto de 2014

El Inquilino

Aunque este es el título de una película de suspenso protagonizada por Michael Keaton, nos vamos a referir al estrés, residente no deseado en nuestro cuerpo y sus mecanismos de acción sobre nosotros.
Al experimentar una tensión, el cuerpo reacciona en 3 etapas:
 (1) la acción o suceso que produce la tensión (estrés),
 (2) la evaluación interna que hacemos del evento; 
(3) la reacción de nuestro cuerpo.
En el programa de respuesta al estrés, al ser automático, la mente ya no tiene el control sobre el mismo al ser activado.
Una de las causas comprobadas de por qué los eventos nos afectan una y otra vez es nuestra capacidad de recordar y anticipar los eventos que nos causan estrés, y muchas veces creamos ansiedad innecesaria, desencadenando una lluvia de hormonas que nos afectan. Cuando escuchamos el chirrido de las llantas de un auto a lo lejos, esperamos el sonido del choque ¿cierto? Y nos preparamos para lo que sigue, y muchas veces cuando no escuchamos nada, hasta nos sentimos frustrados porque el desenlace no fue el que imaginamos.
El escritor y conferencista Zig Ziglar mencionó: “Es realmente realista ser optimista. El 98% de las cosas malas en las que piensas no suceden nunca.” Así que es una pérdida de energía tremenda el crearse expectativas o estresarse sobre eventos o situaciones sobre las cuales no tienes control alguno, como por ejemplo el clima.
Jesús dijo: “¿Por qué preocuparse por el mañana? Suficiente para cada día es su propia maldad.” De tal manera que viviendo en el ahora, en el tiempo presente, evitaremos mucho estrés y mantendremos un nivel de vida mucho más saludable y longevo.

El vivir en el presente, también deja sin poder a otro inquilino más letal que el estrés: El Ego. Pero de él nos ocuparemos más adelante.
Un abrazo,
Xavier

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