Aunque
este es el título de una película de suspenso protagonizada por Michael Keaton,
nos vamos a referir al estrés, residente no deseado en nuestro cuerpo y sus
mecanismos de acción sobre nosotros.
Al
experimentar una tensión, el cuerpo reacciona en 3 etapas:
(1) la acción o
suceso que produce la tensión (estrés),
(2) la evaluación interna que hacemos
del evento;
(3) la reacción de nuestro cuerpo.
En
el programa de respuesta al estrés, al ser automático, la mente ya no tiene el
control sobre el mismo al ser activado.
Una
de las causas comprobadas de por qué los eventos nos afectan una y otra vez es
nuestra capacidad de recordar y anticipar los eventos que nos causan estrés, y muchas
veces creamos ansiedad innecesaria, desencadenando una lluvia de hormonas que
nos afectan. Cuando escuchamos el chirrido de las llantas de un auto a lo
lejos, esperamos el sonido del choque ¿cierto? Y nos preparamos para lo que
sigue, y muchas veces cuando no escuchamos nada, hasta nos sentimos frustrados
porque el desenlace no fue el que imaginamos.
El
escritor y conferencista Zig Ziglar mencionó: “Es realmente realista ser
optimista. El 98% de las cosas malas en las que piensas no suceden nunca.” Así
que es una pérdida de energía tremenda el crearse expectativas o estresarse
sobre eventos o situaciones sobre las cuales no tienes control alguno, como por
ejemplo el clima.
Jesús
dijo: “¿Por qué preocuparse por el mañana? Suficiente para cada día es su
propia maldad.” De tal manera que viviendo en el ahora, en el tiempo presente,
evitaremos mucho estrés y mantendremos un nivel de vida mucho más saludable y
longevo.
El
vivir en el presente, también deja sin poder a otro inquilino más letal que el
estrés: El Ego. Pero de él nos ocuparemos más adelante.
Un abrazo,
Xavier
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